PALEO : no es una dieta, es un estilo de vida (libro de Tomas Pulido Galán)

TAPA_PALEO

Puedes creerlo o no, y cada uno es libre de elegir lo que desea hacer y cómo cuidar de la propia salud.

Si piensas que esto es una más de tantas, entonces puedes hacer dos cosas:

  • O dejas de leer y sigues tu vida,
  • O te das la oportunidad de ver realmente de que se trata “Paleo” y porque los mejores y más sanos deportista siguen esta costumbre/forma de vivir.

El título de este post es el título del libro que escribió Tomás Pulido Galán , a quien he solicitado especial permiso ( y me lo ha otorgado) para poder reproducir parte de su libro y ser uno más que difunde “un estilo de vida realmente sano”.

Como dice Tomás, Paleo no es una moda más, o en todo caso, es la moda más larga que ha existido, una moda de 2,5 millones de años.

No cuento esto porque me lo contaron, sino porque yo soy mi propia experiencia de lo que divulgo.

No tomo lo que nadie me cuenta como palabra sagrada sin haberme usado a mi mismo como laboratorio para comprobar los resultados.

Y cuales son los resultados al día de hoy (al menos los mios y los que me sirven).

  • Raramente enfermo, ni gripes, ni resfríos, ni dolores, ni nada.
  • Tengo un cuerpo fuerte y ágil y no sufro lesiones a pesar de realizar entrenamientos de alta intensidad.
  • me siento muy bien físicamente. Siempre!

Claro que esto no es gratis. Pongo de lo mío:

  • Intento comer lo más sano posible (luego explico lo que significa). Ajustándome a una dieta parecida a “Paleo”
  • Descansar lo más que puedo (confieso que a veces no lo logro)
  • Realizar actividad física al menos 4 veces por semana en forma muy intensa y por 1 hora
  • Estiro los músculos de mi cuerpo todos los días.

Como escribe Tomás en la primer página de su libro:
No empieces una dieta que termine algún día, comienza un estilo de vida que dure para siempre. Olvídate de contar calorías, pasar hambre y la comida insípida. Gana salud, vitalidad, fuerza, mejora tu físico, vive más y mejor. Cuestiona los dogmas establecidos. Plántale cara a la industria alimentaria.

Los supermercados están llenos de basura. (Esto es mío)

Llenos, llenísimos.

Y lo que parece sano, está repleto de colorantes, endulzantes, aromatizantes, estabilizadores, etc.

En el mejor de los casos, solo podríamos rescatar carnes rojas, aves, pescados, huevos, lácteos, verduras y frutas. (aunque están llenos de pesticidas y de hormonas).

Esto es, como mucho, el 10 % que vale la pena de lo que hay dentro del supermercado.

Hace solo 100 años, este 10 %  de pocos productos llegaban a tu casa directamente del productor y sin contaminantes.  Y eran suficientes para que vivas.

El resto del 90 % , la industria alimentaria se encargó de fabricarlos y de a poco ir inventándose la necesidad.

Hoy en día hay una cultura de la alimentación porque es sabrosa, vistosa, elegante, admirable, impresionante. Pero nadie se preocupa si ese plato del restaurante, tanto en calidad, combinación y cantidad, te alimenta. Te venden un plato porque es lindo y sabroso, no porque es bueno para tu salud. Que me perdonen los chef, pero es la triste verdad. Está en sus manos poder encontrar la forma de que sea alimento sano y a la vez vistoso. Para algo son creativos.

Bueno, en fin, ya sabes.

Como esto es largo y mejor que nadie lo explica tomas en su libro, el cual recomiendo 100 % leerlo y ponerlo en práctica lo mejor que puedas (aunque no sea al 100 %), aquí dejo un extracto del comienzo.

He colocado uno de los mitos que he comprobado por mí mismo, el de los huevos.

Personalmente consumo 3 huevos completos diariamente, o sea, todos los días me como 3 huevos. Y esto lo hago desde hace 5 años. Mi colesterol está perfecto.

Que lo disfrutes, que te sea útil y si tienes dudas escríbele a tomas@pulidogalan.com o a mí a jmajorel@gmail.com

Va el extracto de las primeras páginas:

 

Lo que tu médico no sabe

Según un estudio entre el 90 y el 95% de quienes intentan bajar de peso no lo consiguen[ 1], y hasta el 75% termina con más peso del que tenía al empezar la dieta[ 2]. En cualquier ámbito de la vida un porcentaje de fracaso del 90% sería intolerable ¿Por qué se hace una excepción con los profesionales de la nutrición? Y ¿a qué se debe un porcentaje de fracaso tan elevado? La nutrición es una ciencia que acaba de despegar. La hormona Leptina, que es la que se encarga de regular el apetito, esencial para entender el fracaso de las dietas bajas en calorías en el medio y largo plazo, se descubrió hace sólo unos años: en 1994. Es sólo uno más de los muchos descubrimientos que han dejado desfasadas antiguas creencias en las que por desgracia aún hoy se siguen basando algunos “profesionales” de la salud para tratar a sus pacientes, lanzar mensajes en los medios de comunicación, o realizar recomendaciones desde las instituciones oficiales. Hoy sabemos que a pesar de haber sido demonizadas durante años, las grasas no son el origen de la obesidad, pero sí el azúcar por el que se sustituyeron en algunos productos light. Que el colesterol de los alimentos no provoca enfermedad cardiovascular, pero sí las grasas trans que contiene por ejemplo la margarina que tantos médicos recomendaron para sustituir la saludable mantequilla. Que seguir las recomendaciones de la pirámide nutricional que sitúan a los cereales como la base de nuestra alimentación puede originar obesidad y otras enfermedades. Que la respuesta hormonal de los alimentos es tan importante o más que el balance energético (las calorías). Etcétera… Sin embargo algunos médicos e instituciones sanitarias parecen no haberse enterado de nada. Aferrados a sus viejas ideas caducas e ignorando la evidencia científica continúan con las mismas recomendaciones de hace 20 años, las que nos han conducido a las llamadas enfermedades de la civilización: obesidad, diabetes, cáncer, enfermedades del corazón, alergias, e inflamación crónica. Ser médico o tener el título de nutricionista colgado en la pared no equivale a estar al día en una ciencia que ha dejado completamente obsoletas muchas de creencias que se tenían hace 10 años. De hecho después de leer este libro sabrás más de nutrición que la mayoría de médicos. Por supuesto, como en cualquier ámbito existen buenos y malos profesionales. ¿Quieres poner a prueba el tuyo? Pregúntale si un consumo elevado de huevos puede aumentar tu colesterol: si la respuesta es afirmativa quizá sea hora de cambiar de médico o al menos de cuestionar las recomendaciones que te haga en materia de nutrición. Pero no sólo una parte de los profesionales sanitarios son responsables de la desinformación que llega a la población. Algunas instituciones oficiales también se empeñan en confundir al ciudadano lanzando mensajes cuanto menos sospechosos: la Sociedad Española de Dietética patrocinando Bollycao[ 3]. La Asociación Española de Pediatría avalando una conocida marca de galletas[ 4]. O una supuesta experta en nutrición intentando desmentir en un medio nacional que el azúcar cause obesidad (curiosamente le paga el Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha[ 5]). Como lector inteligente que eres, evitaré ser más explícito en mis conclusiones para que saques las tuyas propias acerca de esto. Hoy en día a los niños en los colegios se les continúa enseñando la pirámide alimentaria (pirámide de la enfermedad sería un nombre más justo), con los cereales en su base y como ejemplo de una correcta alimentación a la vez que se permite publicidad de chocolates con juguete, comida rápida dirigida a niños, galletas con formas infantiles y cereales azucarados “de desayuno” enriquecidos “para que crezcan sanos y fuertes”. ¿Qué instituciones lo permiten y quién dará la cara cuando esos niños padezcan diabetes y obesidad? Pero dejemos de buscar culpables y pasemos a la acción. Es hora de cuestionarse todo por uno mismo. De buscar respuestas. De no creer nada de lo que veas en ningún sitio. ¡Ni siquiera lo que leas en este libro! Verás que muchas de las afirmaciones que encontrarás aquí van acompañadas de referencias a estudios científicos o meta-estudios al pie de página. Te invito a que amplíes, contrastes y no tomes como verdad absoluta nada de lo que leas. ¿Preparado? Pues comencemos a destruir falsos mitos:

Mito: los huevos elevan el colesterol

En primer lugar, el dato del colesterol en un análisis de sangre es completamente irrelevante, si queremos evaluar nuestro riesgo de enfermedad cardíaca debemos fijarnos en el nivel de triglicéridos (además de otros marcadores que veremos más adelante). En segundo lugar triglicéridos elevados generalmente es señal de exceso de hidratos de carbono (azúcar, harinas, cereales) y no de grasa. Unos triglicéridos altos también pueden tener su origen en el tabaco, alcohol, sobrepeso, enfermedad del hígado el páncreas o los riñones, diabetes no controlada, y algunos medicamentos. Las personas que seguimos dietas altas en grasa y bajas en hidratos de carbono tenemos unos envidiables niveles de triglicéridos entorno a 50 o 60 mg/ dL. Por último aunque es algo que a estas alturas todo el mundo ya debería saber el colesterol de los alimentos no incrementa el colesterol en sangre[ 10]. Come grasa sin temor y no limites tu consumo de huevos. ¡No tiene ningún sentido hacerlo!

Mito: los productos light son más sanos

Aunque depende de la legislación de cada país, en términos generales para que un producto pueda llevar el término “light” o “bajo en calorías” la regulación sólo exige a los fabricantes que tenga un 30% menos de calorías que el que alimento “normal”. Esto ha conducido a disparates como sustituir las saludables grasas contenidas de forma natural en determinados alimentos por azúcares. En efecto, han reducido las calorías, pero los han hecho más pobres nutricionalmente, menos saciantes y potencialmente dañinos para la salud. Como veremos más adelante tan importante como las calorías es la respuesta hormonal que originan los alimentos que ingerimos y la que produce el azúcar concretamente no es ni mucho menos mejor que la de la grasa (al contrario). Muchos productos procesados se venden como 0% grasa o bajos en calorías, pero para evitar que se vuelvan insípidos les agregan azúcar y edulcorantes artificiales que lo convierten en una opción menos sana que el original. Justo lo contrario de lo que intentan vender.

(continúa con el libro de Tomás que podras adquirir en este link a solo 3,18 Euros)

 

 

 

 

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